
Permitidme parafrasear una de las frases más célebres de la publicidad en España para extrapolarla a la órbita tuitera y, más concretamente, al apartado de biografía del perfil. Resulta cuanto menos llamativo comprobar las reacciones (u ocurrencias) tan distintas de los usuarios cuando se les pide que se definan en 160 caracteres.
Pasando por alto aquellos que prefieren dejar en blanco este espacio, ya sea porque desconfían del medio, porque deben ir de incógnito, o porque no les da la gana –directamente-, es interesante jugar a descifrar quién se esconde detrás del avatar y cuáles son sus intenciones o su estrategia en Twitter.
Si bien es cierto que la biografía es un apartado que puede ir evolucionando con el tiempo, en función de la experiencia que vaya adquiriendo el usuario en la red (¡como la vida misma, vamos!), en general, suele ser bastante estático. Al fin y al cabo, el apartado se llama ‘biografía’, es decir, invita a rellenarlo con un breve (muy breve) extracto de la actividad vital del usuario en cuestión, aunque esto no siempre se sigue al pie de la letra, dando lugar, por tanto, a autodefiniciones de lo más creativas y variopintas. Sigue leyendo →